Tiempo de Nuevos Comienzos
(Julio 29 de 2015)
He vivido instantes en los que no comprendí las señales del camino y otros en los que me sentí tan perdida como aquella vez en el aeropuerto de Madrid, cuando Yasmin Toscano me entregó la guía del metro. Al principio, leerla fue un acto impetuoso; sin embargo, ese ímpetu pronto se convirtió en confusión cuando descubrí ante mis ojos un entramado de líneas de distintos colores, números y nombres de estaciones que parecían conducirme por infinitos caminos.
Yasmin, al notar mi desconcierto, con la sabiduría y el sentido práctico que la caracterizan, me dijo: “Judy, observa la línea 6, la línea gris; fíjate que es circular y con ella nunca te perderás”. A partir de ese momento, la confusión dio paso al valor y a la determinación.
Hoy, al recordar esa escena, pienso en la línea 6 y comprendo que me enseñó algo más profundo: la existencia de una puerta donde los ciclos comienzan y terminan una y otra vez. Y aquí estoy, de pie frente a ella, con el mejor de mis libros abierto, con la satisfacción de haber recorrido un camino en el que elegí, a veces, tomar el metro de Madrid y, otras, dejarme llevar por la deslumbrante ciudad en el bus 24, sintiéndome segura mientras observaba el paisaje… como cuando transitaba de la calle 170 a Cajicá, disfrutando la mágica sabana de Bogotá.
Sin lugar a dudas, en estos siete años lo único que hice fue vivir. Sí, vivir entre el invierno y el verano; entre el frío viento que enrojecía mi nariz y la brisa barranquillera que desordena mi cabello. Vivir acompañada de las montañas que embellecen al Colegio Mayor de los Andes y de la quietud de mi oficina en el Gimnasio Pinos. En siete años pasé de la congestión de la estación Ricaurte un lunes a las seis de la mañana, a los recorridos serenos por el Parque Jaime Duque o el Jardín Botánico.
Hoy es un día para cerrar capítulos y comenzar de nuevo; para permitir que algo se derrumbe y dé paso a la transformación, como diría Elizabeth Gilbert. Y aquí estoy, en mi lugar seguro, en el terreno fértil donde volverán a crecer mis ilusiones, con mis nuevos vestidos, el perfume de siempre y la mirada puesta en el horizonte.


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