La Cochy de la Tía aprende a leer
(Marzo 9, 2020)
Me encontraba algo preocupada porque mi sobrina Luisana (en adelante La Cochy) mostraba escaso interés por los juegos de palabras, los trazos y la lectura. Al parecer las invitaciones de la tía Judy se le tornaban poco atractivas frente a las muñecas LOl, Candy Cat, sus escuadrones de My Little Pony y los muchos bebés llorones de todos los colores que la acompañan.
Pese a que el año pasado estuvo escolarizada su desinterés por las actividades que asociaba con la escuela se hacía cada vez más evidente y fueron varios los intentos (todos fallidos) de querer jugar una tarde con ella para acercarla a las letras. Sin embargo, con la intención de ganarle partido a todos los personajes de su mágico mundo, y aprovechando que sus padres tomaron la decisión de cambiarla de colegio debido a esa falta de motivación, se me ocurrió contarle que al igual que su nueva profesora, yo había sido maestra de niños de su edad. Fue entonces, cuando saqué toda mi artillería del baúl de los recuerdos y le compartí fotografías de aquellos buenos tiempos. Me causó admiración recordar los nombres de la mayoría de mis estudiantes, mientras La Cochy, me hacía un gran número de preguntas sobre los lugares, las actividades que realizaba y hasta las expresiones que leía en el rostro de los niños.
No sé si fue la sabia decisión tomada por sus padres de cambiarla de ambiente escolar a uno más personalizado, o el conocer la historia de la tía que enseñaba a leer, lo que hizo posible que sucumbiese ante mis encantos y didáctica-los cuáles aún conservo- Pero estos últimos fines de semana hemos tejido lazos muy fuertes, al punto de inspirarme con su pensamiento, lenguaje y singular forma de aprender. #todotienesutiempo #LaCochyestodouncuento


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